Jóvenes responden con No Violencia a las pandillas

Teny_Gross_0.jpgENTREVISTA / Teny Oded Gross

Providence es la tercera ciudad americana con más niños en situación de pobreza, pero también es conocida por la caída en las tasas de criminalidad entre 2002 y 2007. Este éxito llamó la atención hacia una organización local dedicada a enseñar la no-violencia a jóvenes en situación de riesgo.

Dicha organización es el Institute for the Study and Practice of Nonviolence (Instituto de Estudios y Prácticas de No Violencia) – ONG que comenzó en una iglesia en el área pobre de South Providence- a lo largo de la última década se ha logrado establecer como una exitosa captadora de recursos para sus proyectos en el sector social, según Harvard Magazine.

El Instituto lleva el mensaje de la no violencia de Martin Luther King a las escuelas y ofrece apoyo a víctimas de violencia. Además, enseña la práctica de la no-violencia en prisiones y principalmente, envía gente para trabajar en lugares donde los jóvenes están en conflicto por el control del territorio.

En opinión de su director ejecutivo, Teny Oded Gross, los jóvenes son adictos a una nueva droga: la violencia. “Los niños hoy crecen en un mundo que no es seguro para ellos, entonces, ellos reaccionan”. Para él, “es hora de reconstruir una sociedad que incluya al traficante de drogas, al policía y al asistente social y eso significa exigir inversión y trabajar por medio de organizaciones híbridas que integren a los miembros de las comunidades con los “forasteros” que tienen una buena formación académica. Sobre todo, es importante no relegar el problema de la violencia al dominio profesional de la policía, eso sería una locura”.

Gross considera que el aislamiento sentido por generaciones estancadas en el desempleo y en la pobreza debe ser revertido con esfuerzos en arte y educación, abriendo un nuevo campo para quien trabaja con jóvenes. “Así como hay una fórmula para calcular cuántos policías y lechos de hospital se necesitan en una ciudad, debemos también averiguar cuántos trabajadores sociales expertos en juventud son necesarios”.

¿Cuál es la llave para la prevención de la violencia?

Hay muchas investigaciones por ahí, pero una de las llaves es la intuición. El cambio es algo lento y orgánico. Creo que el papel del amor y de la empatía es extremadamente importante, así como dar ejemplo: cuando uno demuestra amor, los jóvenes aceptan las críticas; ellos son sensibles al origen de las críticas.

¿Las personas que trabajan con jóvenes en situación de riesgo deben ser carismáticas?

Cuando yo pienso en los programas que hacemos, queda claro que no es necesario procurar personas carismáticas. Descubrimos que algunos de los mejores asistentes sociales tienen fuerzas discretas, pero mucha credibilidad, cualidades que no son garantía, pero que pasan un mensaje fuerte a los jóvenes. Tomemos los deportes como ejemplo: un equipo no está hecho sólo de estrellas; están las estrellas, pero también los que juegan en equipo.

¿Las organizaciones de prevención de la violencia son un ejemplo de buenas prácticas?

El ideal es una organización con lo mejor de dos mundos, lo que se conoce como “organización híbrida”. Se necesita de la pericia de las organizaciones locales puramente comunitarias, que están llenas de buenas intenciones pero sufren por estar limitadas a sus propios círculos, desconectadas de otros servicios o instituciones. También se necesita de profesionales y de personas con formación superior, pero frecuentemente ellas no comprenden la vida local, tratan a los niños como problemas a ser resueltos o ven su actividad como un simple empleo.

¿Cuál es el origen de la violencia juvenil?

Cuando hablamos de pobreza, debemos comprender que la tercera generación que vive bajo la asistencia del Estado está desconectada de la civilización. Citando al sociólogo Alijah Anderson, autor de The code of the streets, ‘El código de las calles’, “el problema es muy simple: en Estados Unidos, los empleos estaban en las grandes ciudades y en las fábricas; los empleos desaparecieron, afectando a las minorías; la asistencia social sufrió cortes en el gobierno Clinton; la tercera pierna de la economía es la informal”. La tasa de evasión de las escuelas americanas en áreas de minorías es de cerca del 50%. Eso es un plato lleno para las pandillas.
Nosotros creamos ese monstruo; las sociedades hacen elecciones. Los niños hoy crecen en un mundo que es mucho menos seguro para ellos, entonces, ellos reaccionan. En una sociedad normal, los adultos garantizan la seguridad de los niños y nosotros fallamos en esa tarea.
Es un tipo de violencia que cruza fronteras…

Hicimos un entrenamiento en no-violencia en Belfast, Irlanda del Norte, y trabajamos lado a lado con agentes de allá. Estuvimos también en Guatemala y capacitamos jóvenes agentes de seis países de América Central. Fuimos a estos lugares para inspirar y ser inspirados. Se aprende algo nuevo en cualquier lugar. Enseñamos la filosofía de la no-violencia, sentimos que las ciudades en el mundo están cambiando. Estados Unidos es el líder del mundo desarrollado en cuestiones de homicidio, suicidio y disponibilidad de armas.

¿Usted puede imaginar un mundo sin pandillas?

Sí. El peor enemigo es la creencia de que las cosas no pueden cambiar, de que las personas no van a gastar recursos, no van a cambiar su comportamiento. Para matar a alguien, hay que convencerse primero de que esa persona vale menos que uno. El peor enemigo no es la apatía sino la creencia filosófica que atribuye valores diferentes a las vidas humanas, pensar en muertes y tasas de homicidio como cosas previsibles.

¿Cree que la cuestión de la violencia juvenil es un campo de embate entre visiones de mundo?

Hay una batalla filosófica en la cultura americana. Un lado ve el éxito personal como resultado principalmente del mérito individual; otro aborda la cuestión como ligada a las oportunidades, a la inversión social, combinados al esfuerzo personal. Si usted cree en la primera, no invierte en la sociedad. Eso es lo que aconteció en los últimos gobiernos. Voy a dar un ejemplo: si usted mira el presupuesto del gobierno, y resta los gastos militares, tendremos una nación que invierte 22% de su PIB en el gobierno, mientras que en otros lugares, como Japón, esa proporción es cercana al 40%. La violencia juvenil y las pandillas son una pequeña expresión de esos asuntos mayores.

¿Entonces llevar la no-violencia a las comunidades también significa generar inversión?

Es bueno par el ser humano tener ambición, pero se perdió el control de las cosas. Tener éxito hoy es cuestión de suerte, y no de lo que uno pueda hacer… Los hombres de negocios saben que las inversiones traen resultados. Warren Buffet, el segundo hombre más rico del mundo dio 35 billones de dólares a la Gate Foundation. En una entrevista reciente le preguntaron: “usted es el capitalista más exitoso del mundo; por qué gastar su dinero en la caridad, en lugar de simplemente reinvertirlo?”. Él respondió que el capitalismo es el mejor sistema disponible, sólo que no funciona para los pobres”.

Cuando lidiamos con la prevención de la violencia, también estamos preguntándonos qué es el contrato social. Qué significa ser un norteamericano. Debemos preguntarnos cuál es la obligación que tenemos para con cada uno de nosotros ya que somos parte del mismo país, y preguntarnos también es si el gobierno es el enemigo. Otras preguntas que tenemos que hacernos son: si pueden los centros de la ciudad ser mejorados, si los niños carentes pueden tener acceso real a la sociedad; si podemos inspirarlos enseñándoles artes y si encontrarán cariño y ayuda siendo pobres. Hay menos movilidad social aquí que en Dinamarca.

Usted dice que la “violencia es la droga más nueva en la cultura americana”. ¿Es posible trabajar con jóvenes en situación de riesgo sin cuestionar la cultura? ¿Ellos deberían repensar los juegos de guerra en los computadores, la música que oyen, las películas que ven?

Es parte del trabajo y estamos examinando la cuestión. Pero es inútil simplemente decir a los jóvenes que esto o lo otro es malo. Tenemos un ex integrante de la pandilla Latin King, que puede mostrar el sentido de todo eso a los chicos. Él tiene una forma de ligar las ideas a la realidad, conoce rappers personalmente y puede decirles a los jóvenes qué es mito y qué es real.

Creo que parte de la solución es instruir las personas en no-violencia. Actualmente, hacemos eso con niños en la secundaria, eventualmente, llegaremos a la escuela primaria. Los jóvenes oyen a sus pares, enseñamos no-violencia en prisiones juveniles, donde están presos a un costo de US$100 mil por año. Ese dinero podría ser gastado en educación.

¿Los jóvenes en situación de riesgo comprenden el sistema de justicia?

Para ellos el sistema legal significa policía, la cual es vista como una fuerza de ocupación. En nuestro caso, el jefe de la policía de Providence es una persona extremadamente amigable. Pero la verdad es que las familias en los barrios tienen dos expectativas opuestas. Quieren que la violencia pare, pero también se incomodan cuando sus hijos son parados diariamente por la policía. O sea, quieren que la policía sea la mismo tiempo más humana y más agresiva.
Esa es la razón por la cual la policía no es la única solución: usted está básicamente yendo a la guerra contra su propio pueblo. Pensar que la violencia pertenece exclusivamente al dominio de la policía es una locura.

Y sobre la relación con la policía? La policía comunitaria, por ejemplo…

El objetivo de la no violencia es construir una comunidad harmoniosa. El criminal pertenece a ella, así como el policía. Se trata de construir puentes, y si trabajamos con la policía, es posible cambiar. El hecho de que tengamos ex  integrantes de pandillas trabajando es una prueba diaria de que las personas pueden cambiar. Y eso es importante para los policías; ellos inclusive nos recomiendan a ex integrantes de pandillas para que trabajen con nosotros. Es importante traer de vuelta a la construcción de comunidad tanto al traficante de drogas como a la policía.

¿Usted cree que una fuerza policial sin apoyo de la comunidad es más fácilmente corrompida?

Es mucho más fácil corromper un elemento que está aislado. Los policías se aíslan cuando se sienten poco importantes, pensando que están “limpiado el mugre para los ricos”. Si ellos son integrados y se sienten valorizados, se vuelven menos cínicos y menos corruptibles. De la misma forma, los traficantes de drogas adoran nuestros agentes que ayudan a sus hermanos y hermanas menores.

¿Qué hacen ustedes para fortalecer el trabajo de su equipo?

Enseñamos una filosofía de no-violencia e invertimos mucho en el grupo. Nuestra dirección les da prestamos sin intereses (si tienen antecedentes criminales no pueden tomar préstamos), ayudamos en el acceso a la universidad, invertimos en ellos para que puedan invertir en sus familias y en el futuro. No los echamos cuando comenten un error, en vez de eso, revaluamos la situación.

¿Para sustituir el papel de las pandillas, es necesaria una nueva fuerza de trabajo?

Necesitamos construir una esfera de acción joven, un cuerpo de jóvenes que trabajen el tema. Debemos preguntarnos si el campo de trabajo de los jóvenes es adecuado, si hay agentes lo suficientemente jóvenes y si podemos mantener a los mejores de ellos. También, mirar cuánto tiempo pasa hasta que el trabajo de ellos se desgasta, y convencer a la sociedad para invertir. Hay muchos jóvenes con potencial que se convierten en policías por ejemplo, por falta de perspectiva como trabajadores de ese campo.

¿Y como se hace eso?

Cuando examinamos las ciudades, tenemos una fórmula para ver cuántos policías y cuántos lechos de hospital necesitamos para atender las demandas. Pero nadie en Estados Unidos tiene una fórmula para calcular cuántas iniciativas con jóvenes son necesarias en una ciudad. Cuantas personas se necesitan trabajando en el desarrollo juvenil, no sólo aquellas que trabajan en las calles, sino también las personas que enseñan artes, o llevan a los jóvenes a viajes al campo, por ejemplo. Estamos intentando resolver esa cuestión e un proyecto que está andando en unión con Brown Universtity.

¿Usted cree que este tipo de trabajo tiene un papel en el sostenimiento de la democracia?

Tengo 43 años y todavía tengo entre 40 y 50 mentores, personas a quien puedo pedir consejos. Entonces, el acto de guiar a otras personas es absolutamente necesario para el éxito. Hay mentores en la familia, en la profesión, en la universidad. En áreas de exclusión social, esos mentores son frecuentemente negativos.

Nuestro cuadro de personas asume ese papel, ellos se tornan mentores positivos, es un poco como la jardinería. La verdad es que las democracias tienen una historia medio corta –la más antigua tiene 200 años, lo que es poco en términos de historia humana. Frecuentemente, cuando ella entra en colapso es por causa de ese tremendo foso entre los ricos y los pobres. Yo todavía estoy aprendiendo, pero también enseño a una generación más joven.

El Instituto trata del estudio y la práctica de la no violencia. Qué debemos saber sobre la no-violencia?

La parte del estudio en el instituto es muy importante. Nadie aquí es no-violento; estamos trabajando para alcanzar ese objetivo. Cada mes un departamento diferente revisa uno de los seis principios básicos de la no violencia. Nos enseñan violencia todos los días en los medios. Como agentes, tenemos que reflexionar sobre nuestro trabajo pues hay un desgaste diario. Estamos todos en una jornada de transformación. Usted descansa de esa vida loca allá afuera, de esa realidad tortuosa. Así como un atleta, nosotros también debemos practicar.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
CAPTCHA
This question is for testing whether you are a human visitor and to prevent automated spam submissions.
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.