Recuerdo cuando era solo un niño creciendo en una de las comunas de Medellín, donde contaba con una familia humilde que no tenía un trabajo muy apropiado para los gastos que necesitaba la casa, donde había que pagar un arriendo, alimentación, servicios etc. Éramos muy carentes de dinero, mi madre tenía que trabajar y a la vez le tocaba también ser padre, yo salía de la escuela y observaba en la cotidianidad de una esquina un parche, o combo como lo llaman hoy en día, viendo tanto consumo aterrador de drogas.